"No es comedia,sino una fábula pequeña en que, a imitación de Italia,se canta y se representa".

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lunes, 15 de agosto de 2011

15 de agosto: La Verbena de la Paloma




La verbena de la Paloma o El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos. Sainete lírico en un acto y tres cuadros. Libro de Ricardo de la Vega. Música de Tomás Bretón. Estreno: 17 de febrero de 1894, en el Teatro Apolo, de Madrid. Acción en Madrid, 14 de agosto, víspera de la Virgen de la Paloma, finales del siglo XIX.
Personajes:
Susana, modistilla y exnovia de Julián.
Casta, hermana de Susana.
Señá Rita, esposa del Tabernero y protectora de Julián.
Tía Antonia, tía de Casta y de Susana.
Julián, cajista de imprenta y novio de Susana.
Don Hilarión. viejo y pícaro boticario.
Don Sebastián, amigo de don Hilarión.
La Cantaora.
El Tabernero, marido de la Señá Rita.
La verbena de la Paloma

Argumento.

Cuadro I. En animada tertulia, don Sebastián y don Hilarión comentan los últimos avances farmacéuticos, mientras Julián confiesa a la Señá Rita su rabia por los celos que le da Susana. La mujer le aconseja que olvide a esa “morena chulapa” y vaya a divertirse a la verbena. Una partida de cartas y la aparición de parejas que van a la verbena ambientan la escena, pero no impiden que se reavive el dolor de Julián, que sigue su confesión con el detalle más significativo: esta misma mañana ha visto cómo la joven que ama se paseaba en un coche de punto con otro hombre.
Cuadro II. Casta, Susana y la tía Antonia están en el “Café de Melilla” escuchando la melodía de una canción que excita a la tía Antonia arrancándole jaleos y olés. La escena se completa con el trío que forman dos guardias y un sereno que critican lo mal que va la política. Don Hilarión se las promete muy felices con la compañía femenina que le espera. Julián entra acompañado de la Seña Rita, que trata de convencerle de que es Susana quien debe decidir lo que más le conviene. El joven parece ceder, pero las risas de las muchachas encienden su maltrecho corazón y encarándose con Susana le recrimina su proceder. La respuesta indiferente de Susana colma la paciencia de Julián que arremete contra don Hilarión. Intervienen los presentes y los separan.
Cuadro III. Estamos en la verbena de la Paloma. El baile está en su apogeo cuando llegan don Hilarión y las muchachas. La Señá Rita, preocupada, teme que Julián cometa un disparate. Inmediatamente se oye un altercado y aparece Julián, enzarzado con la tía Antonia. La escena es contemplada por los guardias y un inspector que, ante la insolencia de la tía Antonia, manda que la lleven a la prevención. Julián, en un arranque de hombría, se ofrece a ir a la cárcel en lugar de la vieja y Susana, conmovida, se presta a acompañarle. Este es el gesto de la reconciliación. Don Sebastián sale como fiador de Julián y el inspector, para no aguar la fiesta, cede, dejando que la verbena continúe. Se reanuda el baila y la calma renace entre los dos enamorados.

Comentario.

La verbena de la Paloma, debe su justa fama a una música bellísima, fresca, sincera y descriptiva que conjuró los malos augurios del estreno y llevó el sainete al puesto más alto de todo el teatro lírico español. En conjunto, la partitura es excelente, con una orquestación muy cuidada (circunstancia no habitual en el género chico) y con un tratamiento vocal destacado.
El preludio, con referencias a los números más importantes de la obra, resulta un ejemplo del buen hacer de Bretón. En la primera escena se incluyen el célebre dúo de don Hilarión y don Sebastián (“El aceite de ricino”), el de Julián y la Señá Rita (“Unos ríen y otros lloran”), la canción de Julián (“También la gente del pueblo”) y las célebres seguidillas (“Por ser la Virgen de la Paloma”).
El segundo cuadro contiene dos momentos singulares: las soleares y el nocturno. En las primeras, destaca el acompañamiento del piano que tiene personalidad propia. El nocturno (el famosísimo diálogo en el que los guardias y el sereno “repasan” a la política), es verdadera música descriptiva.
Importante son también el concertante en el que don Hilarión se las promete felicísimas (“Oh, qué noche me espera”) y la mazurca instrumental sobre la que bailan las chulapas.
Por último, hay que reseñar el Dúo de la Seña rita y Julián (“Ya estás frente a la casa”), el conocido quinteto (“Linda Susana”) y la celebérrima habanera en la que Julián y Susana se recriminan sus respectivas actitudes (“¿Dónde vas con mantón de Manila?”).

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